RECALIBRACIÓN

Ajuste consciente en la era tecnológica

La recalibración, en el ámbito tecnológico y científico, se refiere al proceso de ajuste, reconfiguración o realineamiento de sistemas, instrumentos o metodologías para restaurar, optimizar o adaptar su funcionamiento. No se trata simplemente de una corrección de errores, sino de una práctica esencial para mantener la precisión, eficiencia y relevancia en un entorno en constante cambio.

Recalibrar no es solo un acto técnico; es un principio de evolución y adaptación. Tanto en tecnología como en ciencia, la recalibración permite que sistemas, instrumentos y teorías sean útiles, precisos y relevantes. En un mundo de cambios acelerados, recalibrar se ha vuelto sinónimo de avanzar con inteligencia y consciencia.

La recalibración se presenta como un proceso necesario de regulación y reajuste que vive la humanidad frente al impacto acelerado de la ciencia y la tecnología. Es una reorientación profunda en la forma en que nos relacionamos con los avances tecnológicos, sus consecuencias éticas, sociales y ambientales, y el poder que ejercen sobre nuestras vidas.

En un mundo donde la tecnología acerca lo distante pero también expone conflictos, injusticias y vulnerabilidades a escala global, la recalibración implica:

  1. Reevaluar el progreso: Ya no basta con celebrar cada innovación; es esencial preguntarnos: ¿para qué sirve?, ¿a quién beneficia?, ¿qué sacrificios implica?
  2. Equilibrar luz y sombra: Así como la tecnología acerca soluciones antes impensadas (inteligencia artificial, medicina de precisión, energías limpias), también amplifica problemas como la deshumanización, la vigilancia masiva y la desigualdad.
  3. Descentralizar el poder tecnológico: Frente a la concentración del conocimiento y los recursos en pocas manos, la recalibración aboga por una descolonización tecnológica: democratizar el acceso, promover soberanía digital y diversificar voces en el diseño y uso de la tecnología, rescatando las tecnologías ancestrales.
  4. Reconectar lo humano: En un entorno de hiperconexión digital, la recalibración invita a recuperar el valor de la interacción auténtica, la privacidad y la reflexión pausada frente a la inmediatez.

La Bienal VIDEOAKT 2026, bajo el concepto Recalibración, propone así un espacio para cuestionar, desde el arte y el pensamiento crítico, cómo podemos reorientar el rumbo tecnológico hacia un futuro más consciente, inclusivo y sostenible con responsabilidad.

Esta es una etapa de tránsito y recalibración, en la que lo peor y lo mejor de la humanidad se evidencia a través de las redes y la tecnología. Nunca habíamos sido testigos de genocidios de pueblos enteros a través de una pantalla, ni de injusticias y violaciones de los derechos humanos que alimentan las redes sociales cada día. Al mismo tiempo, asistimos a una serie de avances científico-tecnológicos que ofrecen soluciones a problemas que antes solo existían en los textos de ciencia ficción. La luz ilumina la oscuridad, evidenciando sus más grandes sombras en un lento tránsito de difuminación durante este proceso de recalibración.

A lo largo del tiempo, la Bienal VIDEOAKT se ha centrado en el impacto de la tecnología y la ciencia en la sociedad, explorando todas las dimensiones e implicancias de su uso y desarrollo. Sin embargo, la tecnología y la ciencia no han dejado de estar al servicio de los grandes intereses económicos y capitales. Su avance imparable ha traído beneficios indiscutibles, pero también ha generado desafíos, riesgos significativos y problemáticas que es necesario analizar y reflexionar.

“Recalibración” es el proceso de regulación que atraviesa la humanidad, y en esta edición 2026 emergen temas como: tecnología sostenible, impacto ambiental, ética y deshumanización, dependencia y aislamiento, descolonización tecnológica, pérdida de privacidad, desigualdad social, automatización e inteligencia artificial, democratización de la información y la aceleración e inmediatez.

Angie Bonino
Directora de la Bienal VIDEOAKT